El especialista en meteorología Ing. Lidio Matos Caldas explicó los efectos de la DANA Aníbal y alertó que cuatro lagunas de Áncash podrían desaparecer en los próximos 15 años debido al incremento de las temperaturas.

El especialista en meteorología de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) e investigador del Laboratorio de Análisis Ambientales, Ing. Lidio Matos Caldas, explicó en una entrevista con la Agencia Andina los efectos recientes de la DANA Aníbal, fenómeno atmosférico que, al coincidir con el calentamiento asociado al Niño costero, contribuyó a intensificar las precipitaciones y generar situaciones inusuales en distintas zonas del país, entre ellas distritos de Lima Sur. El especialista señaló que este tipo de eventos requiere fortalecer la preparación y vigilancia frente a escenarios climáticos cada vez más variables.
Según explicó, una DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) es un sistema meteorológico formado por una masa de aire muy frío que queda aislada en niveles altos de la atmósfera y cuyo desplazamiento resulta difícil de predecir. En el caso reciente, su interacción con las temperaturas elevadas del océano Pacífico favoreció el ascenso de masas de aire y la generación de lluvias. El especialista precisó que la DANA tuvo una permanencia breve sobre el territorio peruano, pero su coincidencia con el Niño costero contribuyó a potenciar sus efectos.
El especialista también advirtió que las lluvias intensas pueden generar mayores impactos en ciudades como Lima debido a la limitada capacidad de infiltración del suelo y a la insuficiencia de sistemas de drenaje adecuados. En ese sentido, señaló que el crecimiento urbano en una ciudad ubicada en una zona desértica exige considerar escenarios de precipitaciones que, aunque históricamente poco frecuentes, pueden presentarse con mayor intensidad. Para Matos Caldas, el fortalecimiento de los sistemas de prevención, monitoreo y planificación urbana resulta fundamental frente a estos fenómenos.
Uno de los principales llamados de atención estuvo relacionado con las lagunas altoandinas, particularmente en la provincia de Mariscal Luzuriaga, en Áncash, donde investigadores de la UNI han estudiado cuatro lagunas, entre ellas Chiscoche. De acuerdo con las investigaciones mencionadas por el especialista, entre los datos registrados entre 1950-1960 y los correspondientes al periodo 2015-2025 se identificó un incremento de 2,2 °C en la temperatura de la zona. Este aumento favorece una mayor evaporación y representa un riesgo para lagunas superficiales que cumplen un papel importante en el abastecimiento de agua de las poblaciones.
Matos Caldas alertó que, bajo las condiciones observadas, cuatro lagunas estudiadas podrían desaparecer en los próximos 15 años, situación que evidencia la necesidad de profundizar las investigaciones sobre disponibilidad y seguridad hídrica en los Andes. Asimismo, señaló que los estudios desarrollados por la UNI incorporan herramientas como batimetría, drones, imágenes satelitales y equipos para analizar la calidad del agua y del suelo, con el objetivo de comprender la evolución de estos ecosistemas y generar información que contribuya a la toma de decisiones.
Finalmente, el especialista destacó que el cambio climático plantea un desafío que involucra a toda la sociedad y que requiere reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. También recordó que la UNI viene trabajando en el monitoreo de fenómenos climáticos y en investigaciones vinculadas al agua y los ecosistemas altoandinos. Estas acciones buscan generar evidencia científica que permita anticipar riesgos, fortalecer la adaptación y contribuir desde la investigación universitaria a la protección de los recursos naturales del país.