La docente y especialista en esponjas de la Facultad de Ciencias Biológicas, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), Báslavi Cóndor Luján, dio a conocer alcances de sus estudios realizados sobre esponjas marinas en la Antártida y su incidencia con el cambio climático, en el seminario internacional “La Antártida como centinela del cambio climático” realizado en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores (RREE).
En su ponencia denominada “Avances en el estudio de esponjas marinas en el ecosistema antártico y su relación con el cambio climático”, la bióloga sanmarquina explicó que dichos organismos invertebrados desempeñan un papel fundamental en la estructuración del hábitat, el reciclaje de nutrientes y el mantenimiento de la biodiversidad.
“Debido a su sensibilidad a la variabilidad ambiental, poseen un gran potencial como bioindicadores de los impactos del cambio climático en el Océano Austral”, indicó.
La doctora Báslavi Cóndor informó que los muestreos realizados en áreas poco exploradas revelaron nuevos registros para la región, ampliando el conocimiento actual sobre la biodiversidad de esponjas antárticas y sugiriendo la presencia de especies nuevas para la ciencia.
Es así que las evaluaciones ecológicas llevadas a cabo en los sistemas hidrotermales de la isla Decepción y el monte submarino Orca revelaron comunidades de esponjas marcadamente diferentes. Según datos proporcionados por la docente sanmarquina, un total de 11 taxones (Demospongiae y Hexactinellida) fueron identificados sin que ninguna especie fuera compartida entre ambas localidades.
“Estos hallazgos subrayan la importancia de los sistemas hidrotermales antárticos como reservorios de biodiversidad aún no documentada. Los análisis paleobiológicos, basados en espículas (microestructuras del esqueleto de las esponjas) recuperadas de testigos de sedimento de la bahía del Almirantazgo, permitieron comparar las comunidades actuales con las subfósiles”, subrayó.
Durante su exposición, reveló, además, la identificación de veintisiete taxones de esponjas en el registro sedimentario; de ellos, solo siete están documentados actualmente en la zona, mientras que 12 no se habían registrado previamente en la localidad ni en regiones adyacentes.
“Aunque no se detectaron cambios temporales significativos en la composición de las comunidades, el registro subfósil reveló una mayor diversidad que los muestreos faunísticos contemporáneos, lo que demuestra el valor de los enfoques paleoecológicos para reconstruir la biodiversidad pasada y comprender la dinámica histórica de los ecosistemas bentónicos antárticos”, argumentó la especialista.
Para la investigadora de la Decana de América, en conjunto, estos resultados destacan el valor de las esponjas marinas como herramientas para el monitoreo ambiental y respaldan la integración de diferentes enfoques en programas de vigilancia a largo plazo destinados a evaluar los impactos del cambio climático en los ecosistemas polares.
Vale destacar que estas investigaciones se desarrollan en colaboración con instituciones nacionales, como el Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet) y el Instituto Geofísico del Perú (IGP); así como con destacados centros internacionales, entre ellos la Universidad de la República (Uruguay), el Museo Nacional de la Universidad Federal de Río de Janeiro (Brasil), el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Invemar) de Colombia y el Instituto de Paleobiología de la Academia Polaca de Ciencias.
En el encuentro académico, organizado por la Dirección de Asuntos Antárticos del Ministerio de Relaciones Exteriores y la Universidad Científica del Sur, participaron especialistas nacionales e internacionales, quienes analizaron el papel de la Antártida como regulador del clima terrestre y escenario privilegiado para comprender los cambios ambientales que impactan en Sudamérica.