La Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) es un espacio donde miles de jóvenes construyen sus sueños desde distintas realidades. Una de ellas es la de Stephanie Samaniego, estudiante del tercer ciclo de la Escuela Profesional de Educación Primaria, quien, pese a contar con solo un 5 % de visión, ha demostrado que la perseverancia, la resiliencia y el deseo de transformar la educación pueden superar cualquier barrera.
Desde muy pequeña, Stephanie escuchó hablar de San Marcos como una institución de prestigio. Ese sueño también fue alentado por un profesor que creyó en ella y la motivó a prepararse para ingresar a la Decana de América. "Siempre me comentaban que San Marcos era una universidad muy prestigiosa. Incluso tenía un profesor que siempre me apoyó y me prometió que algún día me prepararía para ingresar a esta maravillosa universidad. Lastimosamente falleció durante la pandemia, pero siento que de algún modo me sigue apoyando desde donde esté y eso me motivó a seguir cultivando mis conocimientos", recuerda.
Su vida universitaria ha estado marcada por desafíos constantes. Stephanie padece una ceguera moderada que le permite distinguir únicamente algunos colores y superficies, situación que representa un reto en cursos donde predominan las presentaciones, mapas conceptuales y organizadores visuales. "Hay momentos en los que siento que no puedo más, sobre todo cuando enfocan algo en la pantalla. Mientras mis compañeros participan porque pueden verlo, yo no tengo ese conocimiento y me siento vulnerable. Sin embargo, he sabido adaptarme a pesar de ello", comenta.
A pesar de estas dificultades, destaca el apoyo que ha encontrado en docentes y compañeros, quienes han contribuido a hacer de su experiencia universitaria un camino más accesible. "Agradezco profundamente a los docentes que comprendieron mi situación y buscaron alternativas para que pudiera desarrollar las actividades. También a mis compañeras, especialmente a una amiga que me ha apoyado bastante con todo el tema visual. Gracias a ellos he desarrollado un lindo lazo de amistad durante esta travesía", afirma.
Su historia también explica la vocación que la llevó a elegir la carrera de Educación Primaria. Durante su etapa escolar estudió en un colegio regular y vivió experiencias de exclusión por parte de algunos docentes que no sabían cómo atender a una estudiante con discapacidad visual. "Había profesores que no me prestaban atención y me mantenían excluida, como si fuera parte de otro muro del salón. Por eso escogí esta carrera, porque sé que muchos niños siguen pasando por la misma situación", señala.
Convencida de que la inclusión va más allá del conocimiento del sistema Braille, Stephanie aspira a convertirse en una docente que promueva la empatía y la capacitación permanente. "Quiero capacitar a los profesores para que comprendan que no solo se trata de saber Braille, sino de fortalecer valores como la empatía y la comprensión. También me gustaría enseñar Braille a niños, porque todavía son pocos los docentes que se dedican a ello", explica.
En su día a día utiliza diversas herramientas tecnológicas que le permiten desenvolverse en la universidad. Su principal aliado es el teléfono celular, equipado con un lector de pantalla que utiliza para tomar apuntes, grabar clases y organizar su aprendizaje. Además, continúa escribiendo mediante regleta y punzón, instrumentos tradicionales del sistema Braille.
Fuera de las aulas, Stephanie también desarrolla su pasión por la música. Disfruta interpretar canciones, realizar fandoblaje y actualmente integra el elenco artístico de la Facultad de Educación. Asimismo, espera retomar próximamente la práctica del goalball, deporte adaptado para personas con discapacidad visual, que tuvo que dejar temporalmente por motivos académicos.
Finalmente, envía un mensaje de esperanza a otras personas con discapacidad visual que desean ingresar a la universidad. "Que sigan adelante a pesar de todo. Tener una discapacidad no nos define. Siempre habrá dificultades, pero también oportunidades para demostrar nuestras capacidades. No debemos quedarnos estancados ni permitir que los comentarios negativos nos hagan renunciar a nuestros sueños", expresa.
Para Stephanie, San Marcos representa mucho más que una casa de estudios. "No es solo un lugar donde vienes a estudiar. Aquí también aprendes valores, formas amistades y encuentras personas que comparten tus metas. Gracias al compañerismo y al acompañamiento de mis docentes sé que podré cumplir mi sueño y me siento muy feliz de formar parte de esta universidad", concluye.
OFICINA GENERAL DE IMAGEN INSTITUCIONAL