La docente sanmarquina destaca que enfrentar la violencia escolar requiere acciones inmediatas y un trabajo preventivo que involucre a estudiantes, docentes y familias en la construcción de una convivencia basada en la empatía, el respeto y la defensa de los derechos.
La Dra. Esther Velarde, docente de la Facultad de Educación de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), señaló que la violencia en el ámbito educativo no debe abordarse únicamente desde la aplicación de sanciones, sino mediante una estrategia integral de prevención, atención oportuna y formación en valores que permita fortalecer la convivencia y el respeto de los derechos de los estudiantes.
La docente explicó que la violencia en el país constituye un problema estructural relacionado con una cultura que, en determinados casos, termina tolerando estas conductas y favoreciendo escenarios de impunidad.
En ese sentido, consideró fundamental actuar desde las primeras manifestaciones de violencia, ya sea bullying, agresiones físicas o situaciones de violencia sexual, mediante medidas inmediatas que permitan proteger a las víctimas y evitar que estos comportamientos se normalicen.
“Si ante el primer caso de violencia se toman acciones inmediatas, estamos enviando un mensaje claro de que no se toleran estas conductas”, sostuvo.
La docente sanmarquina añadió que, cuando menores de edad protagonizan agresiones graves contra sus compañeros, también es necesario reflexionar sobre las condiciones familiares, educativas y sociales que están influyendo en su comportamiento.
Frente a esta problemática, la Dra. Velarde destacó la importancia de desarrollar un trabajo preventivo desde las instituciones educativas, orientado a fortalecer vínculos de empatía y respeto, bajo el principio de que “el otro me importa”.
Asimismo, planteó establecer una política de tolerancia cero frente al bullying y cualquier manifestación de violencia, acompañada de una intervención inmediata y de mecanismos adecuados de orientación y seguimiento.
La especialista consideró indispensable involucrar a las familias desde el inicio del año escolar. “Los padres deben conocer, desde el primer día de clases, que existe un discurso común con la institución educativa en defensa de los derechos de las personas”, explicó.
Finalmente, remarcó que la construcción de espacios educativos seguros requiere el compromiso conjunto de estudiantes, docentes, padres de familia y autoridades. “Todos tenemos que comprometernos para promover una convivencia basada en la empatía, el respeto y la protección de los derechos de cada integrante de la comunidad educativa”, puntualizó.