‘Un sanmarquino, un árbol’, es el slogan de una campaña constante que la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) realiza apuntando al sembrado de árboles y recuperación de las áreas verdes en la Ciudad Universitaria, apuntando a crear conciencia sobre la responsabilidad ambiental y reducir los efectos del cambio climático en el entorno universitario.
La arquitecta Gina Chambi Echegaray, encargada del Centro de Responsabilidad Social y Extensión Universitaria (CERSEU) de la Facultad de Ingeniería Geológica, Minera, Metalúrgica y Geográfica lideró esta nueva campaña de sembrado de árboles en el ‘Bosquecito de los olivos’, ubicado atrás del comedor universitario.
La docente de Ecología y Sostenibilidad Ambiental y Responsabilidad Social, junto a u grupo de alumnos del cuarto ciclo de Ingeniería, realizaron la plantación de alrededor de 40 árboles de olivos, iniciativa que no solo ayuda a restaurar el equilibrio ecológico, sino que genera un beneficio directo y tangible para la comunidad universitaria.
“El 1 de setiembre se celebró el día del árbol, por eso a manera de tributo realizamos este sembrado, a iniciativa de los chicos de Ingeniería Civil. Todos los árboles fueron donados por los alumnos y eso es lo que hay que rescatar. Se juntaron dos salones, de dos cursos que tengo a mi cargo, y el entusiasmo de los chicos es de resaltar”, precisa la arquitecta sanmarquina.
El objetivo es que esta campaña se replique en otros lugares de la Ciudad Universitaria, para que puedan resaltarse más las áreas verdes. “La idea es crear bosques como el de los olivos, siguiendo con nuestro lema de ‘Un sanmarquino, un árbol’”, resalta la experimentada docente.
“Cuando hablamos de construcción, no solo tenemos que ver el edificio como tal, sino el entorno. Tenemos que tener un entorno saludable, con confort y ese ambiente no solo nos ayuda con el aire y la temperatura, sino también para reducir el estrés. La tarea que tenemos es que todos los chicos puedan sembrar árboles”, agrega Chambi Echegaray.
A lo largo de la huaca ya se ha realizado antes el sembrado de árboles, “algunos que ya alcanzan los dos metros de altura”, en tanto que la docente comenta que alumnos de Arquitectura proyectan seguir con el proceso de arborización, pero en otra zona.
“Se van a sembrar frutas, se está viendo el terreno y la coordinación formal. Estar debajo de un árbol es refrescante, sobre todo cuando hay calor como el que se presenta en los últimos días, y saludable. Que los chicos de otras facultades y escuelas sigan con esta campaña. Son cuatro años que venimos sembrando en diferentes sitios y hay que seguir creciendo”, agrega.
Divino tesoro
No llega a los 20 años de edad, pero asegura haber vivido una de las emociones más grandes de su vida. María José Toledo, alumna del 4to ciclo de Ingeniería Civil, asegura que es la primera vez que siembra un árbol y recomienda a los jóvenes como ella no perderse esta experiencia.
“Siempre me dijeron que sembrar un árbol está entre las cosas más importantes que uno debe hacer en la vida. Es algo nuevo para mí plantar un árbol, me emociona porque es como poner tu granito de arena en un sitio donde no se ve mucho verde, es muy significativo. Acá voy a pasar unos cuatro a cinco años más de carrera, voy a poder ver el proceso de crecimiento de mi ‘arbolito’ e invito a otros estudiantes a que puedan vivir esta experiencia”, refiere la alumna.