En el marco del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) realizó la mesa de diálogo “Prevención del suicidio: problemática y desafíos contemporáneos”, un espacio de análisis y reflexión que reunió a especialistas para abordar los principales retos de la prevención y la atención de la salud mental.
La actividad contó con la participación de la Dra. Lupe Célica García Ampudia, decana de la Facultad de Psicología de la UNMSM; el Dr. Héctor Mondragón Arrascue, director de la Clínica Universitaria de San Marcos; la Mg. Yisela Marlene Nicolás Hoyos, psicóloga clínica y psicoterapeuta; la Mg. Jennifer Alva Cuba, jefa del Centro Comunitario de Salud Mental Sarita Colonia de la Diresa Callao; el Mg. Gary Rivera Molina, psicólogo clínico, docente universitario e investigador; y el Dr. Jonatan Baños-Chaparro, psicólogo clínico, docente universitario e investigador.
Durante la jornada se destacó que el suicidio constituye un problema de salud pública que requiere una respuesta articulada desde la familia, las instituciones educativas, las universidades y los servicios especializados de salud mental. En ese sentido, se resaltó la importancia de generar espacios donde las personas puedan encontrar escucha, orientación y acompañamiento oportuno ante situaciones de profundo sufrimiento.
Los especialistas coincidieron en que la prevención implica reconocer señales de alerta y promover factores protectores que permitan afrontar situaciones de crisis. Asimismo, se puso en valor la empatía como una herramienta fundamental, especialmente en la formación de futuros profesionales de la Psicología, para comprender las experiencias y necesidades de quienes atraviesan momentos difíciles.
La decana Lupe García Ampudia señaló que la complejidad del ser humano hace que el sufrimiento esté asociado a diversos factores, por lo que la prevención requiere una mirada integral. También destacó la necesidad de recuperar el diálogo y la capacidad de escuchar al otro, considerando que los escenarios de polarización y conflicto pueden afectar la salud mental.
Asimismo, el Dr. Héctor Mondragón Arrascue explicó que la Clínica Universitaria de la UNMSM identifica casos relacionados con ansiedad, depresión, estrés y dificultades en las habilidades sociales. Precisó que algunas facultades presentan una mayor incidencia de estudiantes con síntomas o alteraciones de salud mental, por lo que la atención requiere del trabajo conjunto con los psicólogos y centros de atención de cada dependencia.
Por su parte, la licenciada en Enfermería Sandy Magali Rodríguez Falcón, responsable del Centro de Salud Mental Comunitario Universitario de la UNMSM, informó que el 82 % de la población con mayor riesgo suicida corresponde a estudiantes de pregrado, mientras que el 88 % se concentra entre los 17 y 30 años.
Señaló que la depresión constituye uno de los principales factores asociados al riesgo y advirtió dificultades como la falta de redes de soporte para estudiantes provenientes de otras regiones y el abandono de los tratamientos al percibir una mejoría. También destacó las limitaciones de infraestructura y recursos para atender crisis psiquiátricas, lo que evidencia la necesidad de una respuesta articulada de toda la comunidad universitaria para promover la salud mental y prevenir situaciones de mayor riesgo.