Lima cuenta con avances en gestión del riesgo de desastres, pero todavía mantiene importantes vulnerabilidades para afrontar un terremoto de gran magnitud debido, principalmente, al crecimiento informal y no planificado de la ciudad. Así lo señaló el Dr. Arq. Roberto Medina Manrique, director de la Unidad de Posgrado de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Artes de la Universidad Nacional de Ingeniería (FAUA-UNI) y especialista en Urbanismo y Gestión Territorial, durante una entrevista en Radio Nacional, en la que sostuvo que la capital se encuentra solo “parcialmente” preparada ante un escenario de un sismo de gran magnitud.

El Dr. Medina explicó que durante los últimos años se ha consolidado el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres - SINAGERD, el Plan Nacional de GRD y se ha generado el PLANMET 2040 que incorpora el riesgo sísmico y de tsunami. Sin embargo, indicó que el tamaño de Lima, su expansión sin planificación y, especialmente, la informalidad continúan siendo debilidades importantes. A su juicio, todavía hace falta articular la planificación urbana a nivel macro y micro, y generar proyectos integrados que permitan que la ciudad recupere su funcionamiento después de un gran terremoto.
El especialista sostuvo que uno de los principales problemas se encuentra en la forma en que Lima ha crecido, particularmente desde los procesos migratorios registrados a partir de la década de 1980. Señaló que numerosas zonas se han desarrollado mediante construcciones sin asistencia técnica y no contemplaron adecuadamente espacios públicos como zonas seguras y rutas de evacuación. Esta situación es especialmente preocupante en sectores periféricos y de ladera de Lima Norte, Lima Sur y Lima Este, donde además existen dificultades de accesibilidad.
El Dr. Medina precisó, sin embargo, que la vulnerabilidad no está limitada a las zonas periféricas. Sectores céntricos con alta concentración de personas, como Gamarra, Mesa Redonda y determinadas áreas centrales de la ciudad, también presentan riesgos asociados a la densificación, los cambios de uso y la ocupación de espacios públicos.
“El problema no es densificar, el problema es densificar mal”, afirmó. Explicó que construir en altura podía ser adecuado en zonas consolidadas que cuenten con servicios, movilidad y edificaciones desarrolladas bajo criterios técnicos, a diferencia de un crecimiento horizontal hacia sectores con escasa accesibilidad y servicios básicos.
Uno de los escenarios que consideró más preocupantes es el crecimiento vertical informal en la periferia de la ciudad. Según explicó, viviendas que originalmente tuvieron uno o dos pisos han llegado a alcanzar cinco o seis niveles sin que necesariamente se realicen estudios de suelo o un reforzamiento adecuado de las estructuras. Calificó esta situación como una “bomba de tiempo” y consideró necesario identificar técnicamente las zonas donde las intervenciones urbanas y de reforzamiento de edificaciones deben ser priorizadas.
Finalmente, el director del Posgrado FAUA-UNI sostuvo que reducir la vulnerabilidad de Lima requiere combinar planificación urbana, conocimiento técnico de los profesionales encargados y participación de la ciudadanía. Destacó que ya se han realizado intervenciones y estudios para mejorar accesibilidad, redes y capacidades institucionales, aunque reconoció que todavía falta ejecutar muchas de las acciones previstas debido a la dimensión de la capital. En ese sentido, remarcó la necesidad de fortalecer una cultura de prevención, con profesionales especializados y una población organizada que conozca sus riesgos y trabaje conjuntamente con municipalidades e instituciones para construir una ciudad más resiliente frente a futuros terremotos.