¿Populismo o medida eficaz para el bienestar de las familias peruanas? Es una pregunta válida que surge tras el anuncio, sin mayores detalles, del incremento del sueldo mínimo vital (SMV) a 1,300 soles formulado por Keiko Fujimori Higuchi, tras asumir el cargo de Presidenta Constitucional de la República. El docente de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Mauro Camacho Gadea, hace un análisis de la propuesta y evalúa el impacto que podría tener para la economía del país.
Como es de público conocimiento, desde el 1 de enero de 2025 hasta la actualidad, el SMV para trabajadores del régimen laboral de la actividad privada asciende a S/ 1,130. Ahora, la propuesta presidencial plantea elevar dicho monto a S/ 1,300, lo cual representaría un aumento de S/ 170 mensuales, equivalente al 15 % sobre el sueldo mínimo vital actual.
Además, Fujimori Higuchi anunció un bono compensatorio para las micro y pequeñas empresas (MYPE), como una manera de paliar dicho incremento, aunque no dio más información al respecto.
“La propuesta es sorpresiva, no por el monto planteado sino porque no se conoce de un acuerdo previo del Consejo Nacional del Trabajo. Además, no se ha brindado información sobre la fecha de su entrada en vigencia ni de las consideraciones técnicas que sustentan dicho aumento ni tampoco sobre el bono compensatorio para las MYPE”, sostuvo el magíster Camacho.
El economista sanmarquino proporcionó una valiosa información cuantitativa oficial para una mejor comprensión del impacto que podría generar dicha medida. Es así que, en 2025, la población ocupada superó los 17 millones de personas. De esa cifra, aproximadamente el 70.5 % trabaja de manera informal y únicamente entre el 2 % y 3 % de la población ocupada percibe como salario el SMV o recibe una remuneración por debajo de los S/ 1,300.
Aun cuando un incremento de S/ 170 mensuales permitiría a sus beneficiarios mejorar la calidad de vida de sus familias, la limitación de esta iniciativa, según el catedrático, radica en que el universo de estos beneficiarios es muy reducido, en comparación del total de la fuerza laboral. De acuerdo a las cifras oficiales, no más de 550 mil trabajadores se beneficiarían directamente de este incremento, el cual no aplicaría para el grueso de la masa laboral restante.
“Su efectividad nacional es limitada porque la mayoría de trabajadores peruanos trabaja en el sector informal y no percibe necesariamente el SMV. Asimismo, muchos hogares dependen del empleo independiente, de la agricultura familiar, del comercio informal o del subempleo, sectores donde el SMV no se cumple o no aplica directamente”, detalló.
Sobre el bono compensatorio para las MYPE
En su mensaje a la Nación por Fiestas Patrias, la mandataria también anunció el otorgamiento de un bono compensatorio para las MYPE (que abarcan el 99 % de los negocios en el país) en aras de garantizar la viabilidad del aumento salarial. No obstante, el experto explicó que esa medida conllevaría un costo para el Estado, cuyo monto dependerá de las características del bono: diseño, cobertura, costo y duración.
“Si tomamos en cuenta el número de trabajadores formales mencionados previamente, y sin considerar otras cargas laborales, el costo mensual por cubrir el incremento de la remuneración básica se ubicaría entre S/ 60 y S/ 90 millones”, estimó.
Por otra parte, si la medida entra en vigencia este año, advirtió que no hay la seguridad de que exista presupuesto para ello, por lo que tendría que financiarse mediante reasignaciones, créditos suplementarios, uso de reservas o una norma presupuestal específica para tal fin.
“Es importante tener en consideración que el contexto fiscal no es el más holgado para asumir compromisos de gasto no financiados, y más aún porque estamos próximos a ser afectados por las consecuencias del Fenómeno “El Niño”, que pueden perjudicar la buena intención de la medida”, alertó.
Por lo expuesto, el Mg. Camacho catalogó la propuesta presidencial de “viable pero técnicamente débil”. “Salvo que se pueda complementar la información del cronograma, evaluación de impacto y financiamiento claro del eventual bono a las MYPE, está sujeto a ser considerado como un anuncio políticamente populista”, opinó.
Sin embargo, para el investigador de la Decana de América, una manera de fortalecer la aceptación de dicha medida sería propiciar su consenso mediante el Consejo Nacional del Trabajo. “Debe incluir, además, un estudio de impacto sobre el empleo formal y sobre la sostenibilidad de las MYPE, así como de la capacidad fiscal para brindar el apoyo prometido a estas empresas”, recomendó.
De otro lado, también advirtió que, si esta iniciativa carece de un estudio técnico especializado, podría generar, paradójicamente, un incremento de la informalidad considerando que alrededor del 70% de la fuerza laboral es informal. “Si el aumento del SMV encarece la contratación formal en las MYPE, se puede afectar las nuevas contrataciones, reducir las horas trabajadas o generar mayor informalidad”, aseveró.
En esa línea, el profesor Mauro Camacho planteó un conjunto de criterios técnicos que deben observarse previamente antes de aplicar un aumento del SMV.
Criterios técnicos para incrementar el SMV
Según el especialista, un primer criterio a considerar es la inflación acumulada desde el último incremento, a fin de que los trabajadores no pierdan capacidad adquisitiva. Otro es la productividad laboral. “Bajo la clara idea de que la retribución sea proporcional a la capacidad de producción por trabajador”, precisó.
Un tercer criterio responde a la relación entre SMV y salario promedio o mediano, para que sirva de piso para trabajadores de baja remuneración. Adicionalmente, se debe evaluar el nivel de informalidad. “La medida no es saber cuánto aumentar el SMV sino también cuántas empresas pueden cumplir la norma sin pasar a la informalidad”, remarcó.
Otro factor es el ciclo económico. “No es lo mismo subir el SMV en un contexto de fuerte crecimiento, baja inflación y aumento de productividad, que hacerlo en una economía desacelerada o con empresas pequeñas financieramente frágiles”, aclaró el docente.
Finalmente, está la denominada heterogeneidad regional y sectorial, “dado que la productividad, el costo de vida, entre otras condiciones, son distintas en Lima Metropolitana y las demás regiones, e incluso entre regiones”.
Medidas complementarias
El economista aconsejó una serie de medidas complementarias al incremento del SMV para generar mejoras en la calidad de vida de los trabajadores y sus familias. “Es prioritario aplicar una política agresiva de formalización laboral y empresarial, pero no basada en medidas aisladas o solo en fiscalización sino en medidas integradas y coordinadas”, enfatizó.
De esta manera, a su parecer, la formalización debe combinar simplificación tributaria, reducción de costos administrativos, incentivos temporales a la planilla, acceso a crédito y acompañamiento técnico para las MYPE.
Otra acción a ejecutar consiste en elevar la productividad de las MYPE para que estas puedan absorber y sostener mayores niveles de salario mínimo. Para ello, consideró necesario aplicar programas de asistencia técnica, compras públicas para las MYPE, capacitación empresarial y financiamiento, entre otros. “En este orden de cosas, la inversión en educación, salud preventiva e infraestructura complementará que esto sea sostenible”, aseguró.
Otras medidas complementarias planteadas por el docente investigador de la UNMSM son la mejora en fiscalización, la promoción del empleo juvenil formal; así como el establecimiento de una regla técnica transparente para el establecimiento y/o incremento del SMV.
“Lamentablemente, subir el SMV puede aliviar la situación económica solo de un reducido grupo de trabajadores formales de bajos ingresos, pero no beneficia a la inmensa mayoría de trabajadores ni mucho menos resuelve por sí sola la pobreza, la informalidad ni la precariedad laboral”, concluyó.